El uso de aceites esenciales varía según las estaciones del año, y aunque es posible utilizar cualquier aceite en cualquier momento, solemos adaptar nuestras elecciones para aprovechar sus propiedades en consonancia con las características de cada estación.

En otoño e invierno, cuando nos acercamos al invierno, preferimos emplear aceites esenciales como Ravintsara, Tomillo, Eucalipto, Romero, Abeto Siberiano, Naranja y Limón. Estos aceites son conocidos por sus propiedades balsámicas, calmantes y expectorantes, así como por sus efectos antibacterianos y antimicrobianos, entre otras cualidades beneficiosas. Durante la temporada invernal, continuamos utilizando estos aceites y, además, incorporamos el aroma cálido y festivo de la canela, que, cuando se mezcla con el aceite esencial de Naranja, nos evoca la esencia de la Navidad.

Con la llegada de la primavera, introducimos otros aceites esenciales como Menta, Bergamota, Pachulí, Geranio, Lavanda e Ylang Ylang. Estos aceites, con sus notas florales y refrescantes, son ideales para esta estación del año.

En verano, optamos por añadir cítricos como Pomelo, Petit Grain, Limón y Naranja, junto con el refrescante Ciprés para aliviar las piernas pesadas, y Menta para mantenernos frescos. Los demás aceites esenciales se siguen utilizando para mejorar nuestro estado de ánimo, ayudándonos a sentirnos más alegres y optimistas.

Adaptar nuestras elecciones de aceites esenciales según las estaciones no solo nos permite disfrutar de sus propiedades terapéuticas específicas para cada época del año, sino que también nos brinda la oportunidad de conectar con la naturaleza y aprovechar sus beneficios de manera más completa.

Carol Vega

Aromaterapeuta y Terapeuta floral

 

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